Cuando llega el verano, se suele pensar en el sol, el calor, la montañita, el mar, el abanico… pero poco en flores. Sin embargo, para aquellos a los que les vienen a a cabeza las plantas, sin duda visualizan el Jazmín del Príncipe o Vinca, la flor del verano.
La Catharanthus roseus -que es su verdadero nombre- es una planta muy decorativa y muy apreciada en verano. Su floración muy prolongada -de primavera hasta bien entrado el otoño, por lo que garantiza que durante el periodo estival mantendrá una magnífica presencia de flores, alegrando cualquier jardín o estancia.
Los expertos recomiendan su uso para cubrir taludes o jardines por su frondosidad. Sus hojas son siempre verdes, y puede presentarse como arbusto de hasta un metro de altura o como matojos.
Cuidado
El jazmín del príncipe es una planta muy resistente, de hoja perenne. Necesita mucha luz, aunque en las zonas muy cálidas es recomendable no exponerla a la luz directa del sol, especialmente en las horas cuando el astro del día golpea con más fuerza.
También presenta una notable resistencia a temperaturas frías, aunque si el termómetro se mantiene por debajo de los 13º durante mucho tiempo, es recomendable plantarlas en macetas y mantenerlas en interior con una buena luminosidad.
Riego
Con la Vinca es recomendable un riego de menos que uno de más. Se trata de una planta muy resistente a la sequía, pero no así a la humedad excesiva.
Durante el verano debe regarse con frecuencia, aunque siempre vigilando el drenaje del suelo para que no queden charcos tras el riego y esperando a que el suelo esté seco entre una toma y otra. En invierno, la frecuencia debe espaciarse.
Suelo
El Jazmín del Príncipe no es especialmente exigente con el suelo. Eso sí, debe ser blando y que drene bien. Tampoco debe ser demasiado fértil porque eso podría afectar de manera negativa a la floración.
